La destra di Calderon e 6 anni da dimenticare. Il Messico, senza molte alternative politiche, affronta uno dei momenti più difficili della sua storia nazionale.
México afronta un proceso electoral histórico. El próximo 1 de julio deberá elegir nuevo presidente (o presidenta) de la República tras 6 años de gobierno del derechista, Felipe Calderón, quien convirtió en política de Estado la llamada guerra al narco después nombrada como guerra a la delincuencia organizada.
El país se encuentra postrado, dolido, aterrorizado. El balance del gobierno de la derecha católica no puede ser más funesto: más de 60 mil muertos, unos 10 mil desaparecidos, cientos de miles de mexicanos desplazados de sus lugares de origen, 15 millones (por lo menos) de nuevos pobres. La llamada “estrategia contra el narcotráfico” (impuesta por Washington a través del llamado Plan Mérida) es cuestionada al fin del mandato de Calderón por intelectuales, universitarios, periodistas, organizaciones de derechos humanos, ciudadanos. El pronóstico, es una clara derrota del partido del presidente: el Pan.
Sin embargo, hasta ahora, los tres principales candidatos a suceder a Calderón, no dan muchas alternativas. Ni el izquierdista de Andrés Manuel López Obrador (coalición PRD-PT) o el derechista populista (y neoliberal) de Enrique Peña Nieto (PRI) han explicado con detalle qué hacer para devolver al país al camino de la civilidad. Sacarlo de la actual barbarie.
La impunidad campea en México. Se multiplican los falsos positivos (como se llama a las desapariciones forzadas) de personas que terminan esclavizadas, prostituidas, obligadas a trabajar para los cárteles, robadas o asesinadas. Se multiplican las masacres a todas luces irracionales en las que son asesinados hombres, mujeres, niños.
Y por supuesto, lo que ha quedado claro, es la complicidad, la actuación en equipo de delincuentes, organizaciones criminales, policías y miembros de los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal.
Como dice el periodista mexicano, José Reveles en su último libro: “Y es que en México muchas cosas no se mencionan por su nombre. Es el caso de una verdadera crisis humanitaria que integran ya los miles de levantones (desaparecidos) que han hecho víctimas a profesionistas, comerciantes, jóvenes trabajadores y estudiantes, mujeres, ciudadanos que nada tienen que ver con el crimen organizado”. Pero sí, con una política de “limpieza social”, de terror de Estado, con miras a someter a la población.